Tipo de montaje
Soportes para altavoces
Colgar los altavoces traseros en la pared mejora el sonido envolvente y libera el suelo. Analizamos soportes por carga, sistema de sujeción y capacidad de orientación.
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Soportes analizados
Por qué colgar los altavoces en la pared
En un equipo de sonido envolvente, la posición de los altavoces condiciona el resultado más que su precio. Un altavoz correcto mal colocado suena peor que uno modesto bien situado.
La recomendación del estándar Dolby sitúa los altavoces traseros entre 60 y 90 cm por encima de la altura del oído sentado, es decir a unos 1,8-2,1 metros del suelo, y orientados hacia el punto de escucha.
Sobre un mueble o una estantería rara vez se consigue esa altura, y además el altavoz queda donde haya superficie libre, no donde debería. Un soporte de pared resuelve las dos cosas: coloca cada unidad a la altura correcta y libera el suelo.
Los dos sistemas de sujeción
Es lo que más condiciona si un soporte sirve para tus altavoces, más que la carga máxima.
La sujeción atornillada aprovecha los insertos roscados que muchos altavoces traen en la parte trasera. Es la fijación más firme, pero exige que tu modelo los tenga y que coincidan con el soporte.
La abrazadera aprieta la caja por presión, normalmente con piezas acolchadas por arriba y por abajo. Funciona con prácticamente cualquier altavoz de estantería, tenga o no roscas, y no obliga a perforar ni a tocar la carcasa, algo relevante si el altavoz está en garantía o es una unidad de valor. A cambio, la abrazadera queda a la vista.
El acolchado tiene función acústica
Es un detalle que suele leerse como protección estética y es más que eso.
Las piezas de espuma o goma en los puntos de contacto desacoplan el altavoz de la estructura. Sin ese aislamiento, las vibraciones de la caja se transmiten al soporte y de ahí a la pared, que actúa como caja de resonancia y enturbia el sonido, sobre todo en graves.
Protege además el acabado del altavoz frente a marcas y arañazos, pero la razón principal es acústica.
Qué mirar antes de comprar
El dato de seguridad es la carga máxima por unidad. Un altavoz de estantería típico pesa entre 3 y 8 kg, y los de gama alta con caja de madera maciza llegan a 10 o 12, así que la mayoría de soportes van sobrados. Conviene comprobarlo solo si tienes monitores grandes o cajas con transformador integrado.
Fíjate también en si se venden por pares o por unidades: los soportes para sonido envolvente suelen ir de dos en dos, pero no siempre.
Y en la orientación: un soporte que gire e incline permite apuntar cada altavoz al sofá, que es lo que de verdad centra la imagen sonora. Si vas a dejarlos colocados y no tocarlos, importa menos.
Dónde no conviene colgarlos
Evita las esquinas cerradas: refuerzan los graves de forma artificial y emborronan los diálogos. Deja al menos 20 cm libres a cada lado del altavoz.
Cuida la simetría: los dos altavoces del par deben quedar a la misma altura y a la misma distancia del punto de escucha. Una diferencia de 10 cm ya desplaza la imagen sonora hacia un lado.
Sobre el anclaje valen las mismas reglas que para un televisor, con mucho más margen: un altavoz de 6 kg exige bastante menos de la pared que una pantalla de 25. Aun así, en pladur hay que fijar a los montantes metálicos.
Preguntas frecuentes
¿A qué altura se colocan los altavoces traseros?
Entre 60 y 90 cm por encima de la altura del oído estando sentado, lo que equivale a unos 1,8-2,1 metros del suelo en un salón estándar. Conviene orientarlos hacia el punto de escucha en lugar de dejarlos paralelos a la pared.
¿Hace falta atornillar el soporte al altavoz?
Depende del sistema. Los soportes de abrazadera sujetan la caja por presión y no requieren tocar el altavoz, lo que evita perforarlo o comprometer su garantía. Los atornillados aprovechan los insertos roscados traseros y son más firmes, pero exigen que tu modelo los tenga.
¿Por qué llevan acolchado las abrazaderas?
Cumple una función acústica además de protectora: desacopla el altavoz de la estructura y evita que las vibraciones de la caja se transmitan a la pared, que actuaría como caja de resonancia enturbiando el sonido, sobre todo en graves.
¿Cuánto peso debe aguantar el soporte?
Un altavoz de estantería típico pesa entre 3 y 8 kg, y los de gama alta con caja de madera maciza llegan a 10 o 12. La mayoría de soportes van sobrados, así que solo hay que comprobarlo con monitores grandes o cajas con transformador integrado.
¿Dónde no conviene colocarlos?
En esquinas cerradas, porque refuerzan los graves de forma artificial y emborronan los diálogos: deja al menos 20 cm libres a cada lado. Cuida también la simetría, porque una diferencia de 10 cm entre los dos altavoces ya desplaza la imagen sonora.
